Este año he tenido la oportunidad de firmar en la Feria del Libro de Madrid. Fue el sábado 6 de junio, en la caseta de la editorial Tramuntana junto a mi querido Miguel Ángel Sáez. Allí estuvimos los dos con la pulga protagonista de Soy grande.

Aunque es mi tercer libro publicado, ha sido mi primera experiencia al otro lado de una caseta. Y, desde luego, ha sido muy emocionante. En primer lugar, por compartir la autoría de Soy grande con Miguel Ángel, compañero y amigo. Nos conocimos aprendiendo a escribir literatura infantil hace ya algunos años, durante los cuales hemos compartido ideas, proyectos, correcciones, esfuerzo, dificultades y también éxitos. Después de todo este tiempo, tener entre las manos un cuento hecho entre los dos es una ilusión enorme.
Además, fue una tarde llena de encuentros, con amigos y familiares -algunos muy inesperados- que se acercaron a conocer a la pulga y a celebrar la publicación del cuento. Agradecí mucho sus visitas y sentir su cariño y apoyo.
También, con las personas que pasaron por la caseta tuvimos la ocasión de ver cómo respondían ante nuestro libro. En este sentido, pude comprobar de nuevo cómo el humor es un gran aliado para conectar con los lectores, grandes y pequeños. Y a partir de esa conexión inicial, el humor facilita la reflexión. El humor favorece plantear ideas sin caer en moralinas, ni en las antiguas moralejas, ni en las nuevas que se esconden bajo la etiqueta de “cuento para trabajar…” El humor genera una sensación de libertad, de comodidad, de disfrutar sin más pretensiones, y esa predisposición es la que favorece que las ideas lleguen al lector y que éste las interiorice y las desarrolle de forma propia.
Por último quiero destacar que la fecha y el horario de la firma coincidieron con un evento al que no pude asistir pero que tuve muy presente: el homenaje a Mercedes Carrión, organizado por su grupo de teatro y la asociación MANO. Entre firmas, charlas y abrazos, me acordaba de ella y de su voz cuando publiqué Tarturro, el burro poeta y después de leerlo me dijo: “es que aquí hay mucha verdad, Martita”. Sé que a ella le habría encantado ver este nuevo cuento, porque ella leyó varios de mis textos y me ayudó con sus correcciones y comentarios. De esta manera, Mercedes también me acompañó en esta bonita tarde en el parque del Retiro rodeada de cuentos, amigos y familia.




