En voz alta

Cuento cuentos, escribo y pienso, aunque no siempre lo hago en este orden.

El sol que sale y los cuentos crecederos

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Que los cuentos crecen junto con nosotros, es algo que había experimentado y experimento en numerosas ocasiones. Muchos de los cuentos que narro desde hace tiempo se han ido llenando de mis vivencias, descubrimientos o aprendizajes. Y así, los cuentos se van cargando de simbolismo, de profundidad y de significados según voy cumpliendo años y acumulando experiencias. Esto también me ocurre –nos ocurre a muchas personas- con los cuentos leídos. Creo que todos tenemos algún libro que nos ha acompañado en distintos momentos vitales, y en cada uno de ellos hemos descubierto aspectos (frases, personajes, comportamientos…) que en otras lecturas anteriores no habíamos reparado.

Ahora estoy empezando a descubrir este proceso con mi hijo. Y es emocionante. Ha ocurrido esta semana con el cuento Todos menos uno de Eric Battut.

Cuando empecé a leerlo con Ángel, él tenía 3 años y lo disfrutábamos sin más. Él no comentaba nada en particular.

Unos meses después, cuando él ya llevaba unos meses de su primer año de colegio y había cumplido 4 años, cada vez que veía la primera ilustración del álbum me decía: “El sol está mal. El que lo ha hecho tiene que borrarlo y ponerlo arriba”. Este comentario lo repetía cada vez que leíamos el cuento.

Ahora mi hijo está en su segundo curso escolar y le queda poco para cumplir 5 años. Hace unos días, después de pasar la página y ver la primera ilustración, su primer impulso fue volver a ser crítico con el trabajo de Eric Battut. Sin embargo, se quedó pensativo y dijo: “Mamá, a lo mejor el sol no está mal puesto. Lo ha pintado ahí abajo porque el sol está saliendo”. Y esta apreciación nos sirvió para comprobar que la primera y la última ilustración del álbum son casi iguales. Ambas muestran una planta, pero en la inicial todos sus guisantes son similares (menos el protagonista) y el sol está naciendo. Mientras que en la última, de la planta han nacido muchos guisantes diferentes y el sol está en lo alto. Una metáfora visual que el niño descubrió intuitivamente y con el que ahonda en el simbolismo y la profundidad de la idea que expresa el cuento.

Este descubrimiento me pareció maravilloso no solo por compartir el proceso de crecimiento de mi hijo, sino que además me mostró muy claramente cómo los niños leen los álbumes ilustrados. Su manera de acercarse a ellos es meramente visual e instintiva; su código para adentrarse y descifrar las historias que cuentan los álbumes ilustrados es muy distinto del que manejamos los adultos, quienes nos centramos en el texto y en un análisis más racional y ordenado.

Todos menos uno es uno de los cuentos que más le gusta a mi hijo, así que seguiremos leyéndolo y quizá más adelante nos ofrezca otros momentos interesantes. Por ahora, ya nos ha dado mucho.

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