
Acabo de releer Un tiesto lleno de lápices de Juan Farias, un libro que tengo desde que era pequeña y al que me gusta volver de vez en cuando.
En esta novela infantil, Pablo, un niño de 12 años, trata de escribir un libro pero no sabe sobre qué hacerlo porque en su vida no ocurre nada emocionante ni vive en un lugar exótico. Según cuenta: “En casa no suelen pasar cosas sorprendentes, todos los días se come a la misma hora, no hay cocodrilos en el pasillo, papá no es el delantero centro de la Selección Nacional de Hockey, ni yo soy el segundo hermano del Conde Drácula”. Aun así, él busca un cuaderno y escribe sobre su familia y las anécdotas que le suceden. Y ahí es donde encuentra su principal material literario.
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