En voz alta

Cuento cuentos, escribo y pienso, aunque no siempre lo hago en este orden.


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Los tres bandidos

“Éranse una vez tres feroces bandidos de negra capa y negro sombrero”. Se lo leo por primera vez a Ángel sentado en mi regazo y al leerlo resuena en mi cabeza el eco de mi propia voz de hace cuarenta años, cuando yo era pequeña. Un comienzo que repetía una y otra vez porque me lo sabía de memoria.

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Historias paralelas

Últimamente he estado siguiendo la información sobre las mujeres, en su mayoría chicas jóvenes, de El Salvador que han sido encarceladas por abortar, incluso por sufrir abortos espontáneos. Por el cariño que le tengo a este país y por el tema del que se trata, es algo que me impresiona y me indigna mucho.

De los casos que se han conocido me ha conmovido especialmente el de Evelyn Hernández, una joven que quedó embarazada a causa de los abusos de su progenitor. El 6 de abril de 2016 tuvo una hemorragia y sufrió un aborto espontáneo. Sigue leyendo


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Una definición de la literatura del absurdo

Alicia, mi querida Alicia en el país de las maravillas, después de leer un poema absurdo, comenta lo que le ha parecido: “Mi impresión es de algo que me llena la cabeza de ideas ¡solo que no sé exactamente qué ideas!”

Creo que es una excelente definición de la literatura del absurdo, una literatura que llena la cabeza de ideas inconexas, desconocidas, sin sentido, sin ilación entre ellas…pero ideas al fin y al cabo. Una excelente definición de la literatura del absurdo y de la necesidad de leerla, contarla y escribirla.


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El pollo Arturo

Arturo, escrito por Xosé Manuel González “Oli” e ilustrado por Marc Thaeger es un cuento que me emociona de manera especial. Mi hijo y yo lo hemos leído muchas veces. Y siempre, al llegar a la última página, me estremezco. Mi hijo también, por eso se abraza a mí y se acurruca en mi barriga recordando cuando él estaba dentro.

La frase “aquella vez fue la primera que Arturo durmió en un edredón de plumas”, con el dibujo de la mamá pata arropando a su pollo con el ala es el nacimiento de mi hijo; cuenta el momento en el que por primera vez yo sentí a mi hijo encima de mi vientre (después de 39 semanas dentro), moviéndose asustado, con frío, echando de menos el espacio en el que se sentía cómodo y protegido, igual que Arturo. Y yo, igual que la mamá pata del cuento, le abrazaba para darle calor y cariño. Fueron solo unos segundos pero tan intensos para él y para mí que a los dos se nos han quedado grabados en nuestra memoria y en nuestro cuerpo. Por eso, este cuento que narra esos instantes nos estremece a los dos.

De ese momento, el más importante de mi vida, no tengo fotos ni muchísimo menos vídeo, ¡ni falta que hace! porque es un recuerdo que está grabado en mi memoria y en mi cuerpo. Arturo hace que lo reviva cada vez que lo leemos.

Los cuentos cuentan nuestra vida.